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RCD Mallorca
La pausa necesaria
Bajamos uno, subimos dos y nos sentamos. Esas han sido nuestras últimas 24 horas. El descanso nocturno ha sentado bien a los futbolistas y, aunque siguen magullados, el depósito no está tan vacío. Bajamos. El entreno de la mañana, de nuevo, ha sido potente, el míster aprieta y corrige bastante, sabe que lo que aprendan hoy servirá para un año. Los gestos ya no son tan fluidos y se lee paliza en las caras del grupo. Subimos. La tarde, libre. Nos sentamos y cogemos aliento.
Es dificil frenar, y por tanto prevenir, la lenta erosión que genera en el estado de ánimo estar todo el día con este fútbol tan exigente en la cabeza y aliñar esa ecuación con añoranza. En temporada se mantienen las presiones, no se van hasta la retirada, pero estar con su gente las amortigua, en la zona de confort no son tan patentes. La familia no está aquí y la ausencia gasta. En esta situación, una tarde sin porterías al fondo sólo puede ayudar.
Hasta la cena, lo habitual en tiempo de recreo, taxis hasta la ciudad, paseos por los alrededores o tertulias. Las risas de una numerosa en la sala de masajes se oían en el pasillo.
El obligado parte de guerra trae buenas noticias, recuperamos a los porteros. Santamaría ha completado la sesión y Cabrero se reincorpora al grupo tras ver nacer a Cloe. El campeonato mundial de Tute, disputado por las parejas Vázquez-León y Campo-Garro, se va decantando por la primera, aunque corre el riesgo de suspenderse ante las cruzadas acusaciones de incuplir las reglas del juego. A Harry el Sucio y Jack Sparrow les deben pitar los oidos de lo mucho que se han acordado de ellos.
 
Y mañana (hoy para usted)  partido contra el Roda, de la primera Holandesa. Según los que saben lo normal es que se note en las piernas la acumulación de esfuerzos, pero tambien que se empiecen a ver detalles, cositas, del potencial que pueda alcanzar este equipo. Ojalá veamos muchos.
El infiltrado