Jan Virgili ha sido el protagonista de la tercera entrega de la segunda temporada del podcast de Endimoniats. En una Sala de Conferencias en la que alrededor de 40 personas de todas las edades se quisieron dar cita, el jugador del RCD Mallorca habló de distintos temas de su trayectoria vital y profesional.
Virgili arranca haciendo un repaso de toda su carrera futbolística y nos deja reflexiones interesantes sobre cómo gestionar desde muy pequeño que hubiese equipos que no contaban con él o que ir al psicólogo le ayudó a tener un mayor autocontrol y ser más fuerte emocionalmente. También explica con humor que en su etapa formativa llegó a jugar como central.
Asimismo, el joven atacante catalán habla sobre el momento en el que recibió la inesperada llamada de la selección española y cómo reaccionó: "Era verano, estaba de vacaciones y me llamó mi coordinador del Barcelona. Dos minutos más tarde me llegó un WhatsApp del seleccionador. Grité por toda la casa. Me hizo mucha ilusión".
Ajeno a toda presión y al miedo a fallar, le llegó la oportunidad de recalar en la primera plantilla del RCD Mallorca. Jagoba Arrasate fue, en este sentido, la principal atracción del futbolista para recalar en la isla y el primero que lo llamó. "Me dijo: 'Espabila, que te quiero aquí el sábado", indica Virgili, que añade que cuando llegó el Mallorca, no pensó en otras opciones.
Preguntado por la situación del equipo, el extremo asegura que si se muestran sólidos en casa y mejoran sus prestaciones lejos de la isla, la salvación acabará llegando. Y respecto a su sociedad con Muriqi, indica lo siguiente: "Las jugadas que hacemos las entrenamos, pero es verdad que él me dice que haga lo que sé y que cuando pueda, le ponga la pelota para que él remate". Con cuatro asistencias, Virgili no siente especial agobio por marcar su primer gol, algo que "ya llegará".
Respecto a su vida fuera del fútbol, el catalán afirma que vive con su hermano y que no le pesa estar lejos de casa porque dice estar "acostumbrado", aunque echa de menos su pueblo, Vilassar de Mar. En su tiempo libre normalmente descansa y considera que "la siesta es sagrada", pero en ocasiones, si está bien físicamente, saca tiempo para el pádel o el tenis.
Su enorme competitividad, explica, le hace no querer perder en nada. Por último, reconoce que ser reconocido es lo que "peor" lleva porque se define como una persona "muy sencilla".